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Cómo sacarle partido al síndrome premenstrual

El síndrome premenstrual es ése conjunto de síntomas molestos que experimentan muchas mujeres los días previos a tener la regla. Inflamación abdominal, dolor de cabeza, dolor en el bajo vientre y en los riñones… También, a nivel emocional: irritabilidad, mayor emocionalidad, falta de energía, mal humor…

El síndrome premenstrual se ha visto siempre como algo molesto, un puñado de síntomas que hay que paliar lo mejor posible para poder “funcionar” con normalidad en nuestra vida cotidiana. Porque no podemos permitirnos estar cansadas, doloridas o sensibles ¡eso es de débiles! Nos impide trabajar al 100%, cuidar de los otros y, además, nuestra sensibilidad resulta muy molesta e inoportuna al resto. 

Todos estos síntomas son vistos como algo negativo socialmente, sobre todo, los emocionales. Estas emociones, las asociadas a un aumento de la sensibilidad, están asociadas tradicionalmente a lo femenino y, por tanto, a lo frágil, débil y negativo. En realidad, yo creo que el síndrome premenstrual puede tener un lado muy beneficioso para nosotras y, si lo conocemos, podemos sacarle muchísimo partido. 

Aprovecha para bajar el ritmo. Normalmente estamos llenas de actividades, obligaciones y tareas que requieren nuestro tiempo, energía y atención constante. Las molestias físicas nos obligan a escuchar nuestro cuerpo, respetarlo y disminuir la intensidad de nuestra actividad. 

Dedica tiempo a cuidarte. Tu cuerpo te está hablando ¡escúchalo! Dedica tiempo a cuidarte, descansar, alimentarte bien, leer un buen libro o escuchar música tranquila en casa. ¡Maravilloso!

Pide ayuda. Las mujeres tendemos a hacernos cargo de todo; pide ayuda, delega algunas tareas e, incluso, asume que algunas cosas no se van a hacer, es básico.

El mal humor, la irritabilidad o las ganas de llorar son debidas, en muchas ocasiones, a un aumento de nuestra sensibilidad durante esos días. Lejos de ser algo negativo, creo que puede ser muy positivo que, durante unos días, seamos más conscientes de cómo nos afectan las cosas. Las emociones cumplen una función, y es la de informarnos a nosotras mismas y a los demás de las cosas que nos importan y cómo nos hacen sentir. Presta atención a lo que sientes, acéptalo y respétalo. No desacredites estas emociones ni les des más validez a las que sientes en otros momentos del ciclo. 

 Presta atención. Escucha lo que sientes, tus reacciones emocionales y físicas frente a los acontecimientos. ¿Qué te molesta? ¿Qué te hace llorar? ¿Qué te duele? 

Valida tus emociones. Si sientes algo, lo que sea, algún motivo habrá. No estás loca, no te lo estás inventando, no es algo pasajero.

No tomes decisiones. El hecho de que sientas algo no significa que tengas que reaccionar de inmediato ante ello o tomar decisiones. Respira despacio, valida tus emociones y postpon tus decisiones y reacciones para dentro de unos días. 

No olvides lo que has sentido. Cuando haya pasado el SPM es posible que veas las cosas de otro modo. Eso está bien, siempre y cuando no olvides lo que has sentido ni eches tierra encima de ello. Si algo te hizo sentir mal, quizás requiera solución.

Conoce tu ciclo, anota tus emociones e intenta detectar patrones; de ese modo, te resultará más fácil identificar en qué momento estás y qué tipo de emociones esperar. Eso te permitirá organizarte mejor, respetarte y escucharte con más claridad. 

 

Escrito por:

Ana Lombardía (Psicologa y Sexóloga)

www.sexoenlapiel.com

The Sorority Van

 

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