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Sororidad Menstrual

El año pasado, la Real Academia Española decidió incorporar al diccionario la palabra “sororidad” y la definió como una “agrupación que se forma por la amistad y reciprocidad entre mujeres que comparten el mismo ideal y trabajan por alcanzar un mismo objetivo”. Este concepto de hermanamiento intenta dejar atrás los tradicionales estereotipos femeninos de crueldad y competencia despiadada. Se materializa en acciones tan cotidianas como no criticarnos entre nosotras, apoyar los proyectos personales y laborales de otras mujeres u ofrecer nuestra ayuda cuando alguna lo necesite. Se trata de pequeñas grandes acciones que podemos llevar a la práctica en nuestro día a día, de modo que podamos cambiar esos hábitos dañinos heredados a través de la educación y de la cultura en la que hemos crecido ¿cuántas brujas han maltratado a otras mujeres en los cuentos que nos leían? ¿cuántas veces hemos juzgado a una mujer sin conocer su historia? ¿cuántas veces hemos criticado el físico o el proyecto de otra mujer de buenas a primeras? 

En definitiva, la sororidad trata de tejer entre todas una red de seguridad que nos permita crecer juntas en un ambiente de concordia y hermandad.

Qué es la sororidad menstrual

La mayoría de las mujeres que conocemos experimentan, han vivido o vivirán el ciclo menstrual y esto es algo que nos convierte en una comunidad. La sororidad menstrual es empoderarse y hacer crecer ese sentimiento de hermandad a través de este hecho que nos une como mujeres. 

CÓMO PRACTICAR LA SORORIDAD MENSTRUAL

Reconcíliate con tu ciclo y, por tanto, contigo misma

La sororidad comienza por hermanarse con una misma y para ello es necesario que te esfuerces por conocer cómo funciona tu ciclo menstrual, cómo afecta cada una de sus fases a tus emociones y a tu forma de relacionarte contigo y con el mundo que te rodea. Lee e investiga, pues disponer de esta información te va a ayudar a juzgarte menos y a sentirte más a gusto en tu piel.

Empatiza con otras mujeres

Comprender nuestra naturaleza cíclica hace que reconozcamos en las demás algunos aspectos de nosotras mismas, lo cual promueve que empaticemos con las mujeres que nos rodean siendo más sensibles a sus necesidades, ritmos y variaciones emocionales. 

Promociona el uso de métodos de higiene personal que sean saludables

La elección de un método u otro puede repercutir en gran medida a la salud y a la economía personal. Muchas mujeres pueden mejorar su calidad de vida si les cuentas que existen productos de higiene menstrual alternativos a las compresas y tampones tradicionales. Así que habla con otras mujeres tu experiencia con los absorbentes de algodón orgánico, la copa menstrual o cualquier otro método que uses y que sea mucho más beneficioso.

Combate la ignorancia menstrual

La información es poder y no hay nada más empoderador para una mujer que conocer cómo funciona su ciclo menstrual. Es quizá por ello que a la sociedad le ha interesado ocultar esta verdad. No obstante, tú puedes combatir la ignorancia menstrual compartiendo la información de que dispongas, ya sea en una charla entre amigas, difundiendo en redes sociales post de fuentes fiables que hablen sobre el tema o prestando libros especializados. 

Rompe tabúes

Algo deja de ser tabú cuando se le da voz. Habla de tus experiencias menstruales sin bajar el tono de voz, comparte aquellos trucos que te ayudan a sentirte mejor cuando te viene la regla o dale una compresa a tu amiga ¡sin que parezca que estáis traficando con droga!

Colabora con proyectos solidarios que trabajan por una menstruación digna

Hay millones de mujeres en el mundo sin recursos que no tienen acceso a métodos de higiene menstrual. Esto tiene graves consecuencias para su salud y su integración social. Apoya a organizaciones que estén trabajando para mejorar esa realidad. Womaland, por ejemplo, dona un 1,5% de sus ventas anuales a proyectos relacionados con mujeres y niñas gestionados por ACNUR. 

Post escrito por: Esperanza Somoza @sexperanza desde su proyecto @thesororityvan

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